Recientemente, durante los Juegos Olímpicos en Francia, hubo un momento que ejemplificó a la perfección el verdadero significado de la perseverancia. En la maratón femenina, Kinzang Ihamo demostró una extraordinaria tenacidad al cruzar la meta, incluso después de que más de diez atletas habían abandonado la competencia. A pesar de registrar el tiempo más largo en la historia de la prueba, se mantuvo firme en su objetivo de llegar a la meta, valorando cada esfuerzo que la había llevado hasta allí. Inspirado por su historia y por los recientes sucesos personales, decidí escribir este artículo, porque, al igual que la maratonista Ihamo, muchos de nosotros estamos corriendo nuestras propias maratones personales con perseverancia.
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